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Revista Nro 1 de Fanzin - Editorial

 

Fanzine: estilo y formato de revistas utilizados por los historietistras de los años `50 y los grupos punk de los `80 hasta la actualidad. Por extensión revista realizada por principiantes. Fanzín: fanzIne en rosarino.
   
Editorial

Y no me hiciste caso…


Si estás leyendo estas líneas, ya atravesaste una barrera. Y, por lo tanto, transgrediste una orden simple (aunque no del todo clara, ¿pasar es igual a ingresar?). Eso te cataloga como rebelde, como despreocupado o, simplemente, como incauto. El objetivo de la vida humana y sus códigos de conducta para lograr una armonía social, muchas veces caen en contradicciones, en rupturas, actualizaciones, en una nueva fe.
Las prohibiciones fueron, en muchos casos, acuerdos, convenciones para que las conductas individuales favorezcan la creación de la paz o el convenio de convivencia de las sociedades.
Existen grados o estamentos de las prohibiciones, comenzando con las ancestrales de la religión, las del poder de las instituciones en las que se organizan las estructuras humanas y las particulares de sus individuos. En general, todas ellas interrelacionadas y tratando de no pisarse los sitios a los que arriba, su coto de caza.
Cuando el hombre intenta crear vida de las cosas inanimadas, genera una aberración, porque superamos una instancia de tradición humana y la normal evolución de los organismos. Y eso nos da miedo, y no puede ser. Aunque sea una invención, sólo un juego delicado de la literatura.
Como tampoco podemos acceder a algún grado de felicidad si transgredimos las normas de una bella sociedad engreída y excluyente. Ya sea apropiándose de lo ajeno (dinero, joyas; mujer, rubia fatal); ya sea defendiendo ideas renovadoras de la sociedad, donde los que detentan el poder deben dejar de tenerlo, o al menos morigerarlo; o lo que sea que hagamos para cambiar el statu quo, genera como en espejo una jurisprudencia y un poder policial (o militar) capaz de mantener la raya en su lugar, sin variables. El rico, rico; el poderoso, con poder. Una estrategia es reprimir; otra, destruir el pasado, para que se recree el futuro desde un presente satisfactorio. Y qué decir del “dividir para gobernar”. Así un misterioso y arrogante Dios, personaje que respondía al puño del escribiente de turno, confundió las lenguas. Y otro escribiente, firmó el epitafio de bibliotecas, emitiendo una simple orden a su ejército represor.
El que prohíbe tiene con qué. Muchas veces, es portavoz del espíritu de su época. Otras veces, sólo del espíritu del grupo humano que lo sostiene en el poder. Lo que se convierte en un problema.
Cuando una sociedad va confundida, desarrolla un tipo de discurso que se relaciona con lo prohibido y lo permitido, con el placer y el límite, proceso que se va descontrolando, generando disvalores y confusión.
¿Estamos en esta sociedad? ¿O en cuál? ¿Nuestras prohibiciones nos hablan de nosotros mismos? ¿Somos quienes somos por lo que reprimimos?
Rompiste la faja de seguridad.
Ingresaste a Fanzín.
No digas que no te avisé.

Sergio Gioacchini

 

 
 
 
     
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