EL ESCRITOR VIRTUAL
EL MISMO LIBRO
A LA HORA SEÑALADA
Por Adrían Bussolini
El título podría sugerir una obra de suspenso
con la intriga garantizada. Mencionar un libro resulta extraño
en este tipo de sagas. No se trata de asesinatos ni de espías
con enormes lupas o escondidos detrás de diarios
viejos. En el año 2001, una gran cantidad de notas
en Internet hacían referencia a un hecho sencillo
pero de gran fuerza multiplicadora.
No era la primera vez ni sería la última.
La autoridades de la ciudad de Chicago junto a distintos
organismos ligados a la cultura, en especial las bibliotecas
y librerías, organizaron la lectura de un libro.
La consigna era la lectura simultánea de un libro
a la misma hora por la mayor cantidad de gente. La elección
recayó en «Matar a un ruiseñor»
de Harper Lee. Esta novela ganó el premio Pulitzer
en 1961. Según quienes la eligieron para esta experiencia,
la novela aborda muy bien la temática de la justicia
social y los derechos civiles. Primer mundo mediante, las
bibliotecas se armaron convenientemente de ejemplares de
la obra y para las librerías resultó un buen
negocio este especie de best-seller a la carta.
El éxito de la propuesta tuvo que ver con encontrar
un libro que respondiera a las espectativas de la población
y a la vez tuviera calidad. Hay un prejuicio muy extendido
entre las personas, por el cual los libros buenos deben
ser aburridos y sólo son aptos para especialistas
a los que les gusta «sufrir». También
hay «especialistas» que gustan de esta teoría
para subirse a un caballo de resuello corto.
Esta experiencia es otro ejemplo de «globalización
al revés» donde un hecho simple se convierte
en movilización inédita. La red sirvió
para hacer conocer la idea en todo el globo y despertar
en nosotros esas intuiciones que siempre tuvimos pero no
llevamos a la práctica, un pequeño viento
azul demorado en la garganta.
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